"Alquilar es tirar el dinero" es una de las frases más repetidas en cualquier sobremesa. La realidad es más matizada: comprar también tiene costes que no se recuperan, como los intereses, los impuestos o el mantenimiento.
Los costes irrecuperables de comprar
Al comparar, no pongas la cuota de la hipoteca frente al alquiler. Compara lo que pierdes en cada caso:
- Intereses de la hipoteca, no el capital que amortizas.
- IBI, comunidad y seguro de hogar.
- Mantenimiento: una referencia habitual es reservar alrededor del 1 % del valor de la vivienda al año.
- Coste de oportunidad de la entrada: ese dinero podría estar invertido.
- Impuestos y gastos de compra, que en España pueden rondar el 10-12 % del precio en vivienda usada.
Una regla rápida
Suma esos costes anuales y divídelos entre el precio de la vivienda. Si el resultado se acerca al 5 %, una aproximación útil es:
- Si el alquiler anual equivalente es menor que ese 5 % del precio, alquilar e invertir la diferencia puede salir mejor.
- Si es mayor, comprar tiende a ser más ventajoso.
Ejemplo: una vivienda de 268.000 euros. El 5 % son 13.400 euros al año, unos 1.117 euros al mes. Si un piso equivalente se alquila por 950 euros, alquilar no es tirar el dinero.
Lo que no está en la hoja de cálculo
- Horizonte: si no vas a quedarte al menos siete u ocho años, los gastos de compraventa pesan mucho.
- Flexibilidad laboral y familiar.
- Estabilidad emocional de tener un hogar propio.
- Disciplina de ahorro: la hipoteca obliga a ahorrar; alquilar exige hacerlo por tu cuenta.
La mejor decisión no es la que gana en una tabla, sino la que encaja con tu vida en los próximos diez años.



