Cuando se publica el dato de inflación, mucha gente tiene la misma reacción: "Pues yo noto que todo ha subido mucho más". No es una impresión del todo equivocada. El IPC mide la evolución de precios de una cesta media, y casi nadie consume exactamente esa cesta.

Cómo se construye el IPC

El Instituto Nacional de Estadística recoge cada mes miles de precios de bienes y servicios y los pondera según su peso en el gasto de los hogares. Alimentación, vivienda, transporte y ocio tienen pesos distintos que se revisan periódicamente.

Por qué tu inflación es distinta

  • Lo que compras con frecuencia pesa más en tu percepción. El pan o el aceite se compran cada semana; un televisor, cada muchos años.
  • Tu cesta no es la media. Si vives de alquiler en una gran ciudad, la vivienda pesa mucho más para ti que para el hogar promedio.
  • Las bajadas se notan menos que las subidas. Es un sesgo psicológico bien documentado.

La inflación subyacente

Los bancos centrales miran con atención la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, los componentes más volátiles. Sirve para distinguir entre un susto pasajero y una tendencia que se instala.

Cómo protegerte

  1. Revisa tus gastos fijos una vez al año: seguros, suministros y suscripciones.
  2. No dejes grandes cantidades paradas en una cuenta sin remunerar: con un 3 % de inflación, 20.000 euros pierden unos 600 euros de poder adquisitivo al año.
  3. Invierte a largo plazo en activos que históricamente han superado a la inflación, como la renta variable diversificada.
  4. Negocia tu salario con el dato de IPC en la mano.

La inflación es un impuesto silencioso: no aparece en ninguna nómina, pero se nota en cada compra.